En estos días, el Viceconsejero de Ciencia y Tecnología, Enrique Díez Barra se afana es explicar el Plan Bolonia, allá por donde va, y es que son muchas las resistencias, especialmente por parte de los alumnos que este plan esta encontrando.
Desde 1.999 las universidades europeas están realizando un esfuerzo por unificar sus programas educativos, fue en ese año cuando los Ministros de Educación firmaron La Declaración de Bolonia (por celebrarse la reunión en esa ciudad) , a la que en la actualidad se han sumado un total de 46 países.
Se trata de un plan de convergencia cuyo objetivo es facilitar el intercambio de estudiantes y titulados en los países de la Unión. También pretende adaptar el contenido de los estudios a las demandas sociales. El Plan Bolonia, que debe estar implantado antes de 2010. Las titulaciones pasarán a ser de cuatro años. Para completar la formación y especializarse, los alumnos podrán cursar los másteres oficiales, que serán ofertados por las propias universidades.
Para financiar a los estudiantes aparecen las becas-préstamo. Los alumnos que las soliciten pueden recibir una cantidad de dinero que deberán devolver cuando consigan el sueldo medio. Si en 15 años no tienen un trabajo bien remunerado, quedan exentos de devolver el préstamo.
La mayoría de las pegas vienen por los que creen que con este nuevo sistema corre riesgo el carácter publico de las universidades, y que se producirá un incremento en los precios, lo que provocaría una educación sólo para élites.
A esto el Viceconsejero es claro: "Muchas personas, entre las que me encuentro, rechazan estas posibilidades, pero no están presentes en lo que identificamos con el Plan Bolonia. Más aún, la formación especializada podrá ser ahora oficial, y por tanto con precios públicos, fijados por los gobiernos, con posibilidad de tener beca de acuerdo por con los requisitos de renta y rendimiento académico habituales".

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